Marketing de contenidos, con identidad.

La comunicación con identidad, un ejercicio saludable (Wellness).

Decía Marcelo Arnone que existe riesgo de no-comunicación, si tu contenido no tiene identidad (interpretación/traducción libre, mis disculpas).

También decían algunos expertos del sector donde trabajé durante algunos años (más de 1 y menos de 15), que no podíamos definirnos siempre de la misma manera “expertos en Wellness”, “cuidadores de tu cuerpo y mente”.

¿Votos a favor? ¿votos en contra? Apuesto a que hay de todo, y ninguno está equivocado. Y es que hay un ligera –que no fina- diferencia entre mantener la identidad y repetirse hasta diluirse.

En aquellos años en los que nos considerábamos los gurús del Bienestar, innovadores en instalaciones y servicios, intentábamos también hacernos con una identidad propia en la comunicación, y aquí me refiero tanto al lenguaje como al contenido.

Sí, el primer gimnasio urbano abrió hace mucho tiempo. Pero ¿hay alguien que pueda decir que es igual al “gym” al que asiste hoy en día?

En primer lugar, permíteme ser muy directa y lo más clara posible.

El sudor es el mismo, no así el olor dentro de las instalaciones.

Las pesas siguen ahí, pero ahora son mancuernas. En realidad tampoco lo son, en su tercera acepción, la RAE define lo que se correspondería con el aparatito del gym, pero ya no tienen por qué ser metálicas.

Musculitos Comunicacion Identidad

Los “mira qué músculos tengo” también siguen ahí, pero ahora incluso son mujeres y, algunos, van en zapatillas de estar por casa (caso real de un Centro que no nombraré ni aquí ni en Málaga, ciudad que adoro).

Volviendo a la comunicación, en aquella época mi gurú particular era fan/follower de los vocablos en cualquier idioma, que no fuera el castellano. Preferiblemente en inglés, pero no siempre. Y así fue como empezamos a utilizar términos como wellness, balance, beauty, nails corner, masterclass, relax, wellnessclass, infonews, brunch, rentrée… y todos ellos, dentro del mismo sitio al que la gente iba a sudar.

También incluíamos términos en castellano (of course), como bienestar, equilibrio, cuerpo y alma, “excelencia en atención y servicios”. Recordad que era un sitio al que la gente va a sudar.

Nuestros compañeros, que llevaban años hablando de “máquinas” en lugar de “aparatología”, de “limpieza de cara” en lugar de “higiene facial”, “monitor” en lugar de “técnico”, “Gimnasio” en lugar de “Fitness Center,” incluso de “propaganda” en lugar de “publicidad” (matadme ahora, please/si vous plait). Esos mismos compañeros, llegaban a las reuniones moviendo la cabeza como negándose a aceptarlo, pero ahí estaban los nuevos términos. En nuestra empresa ¡y en la competencia! No es que nos copiaran, que también había casos, es que la evolución estaba llegando también al lenguaje de su contenido, sin perder su propia identidad.

Estar a la vanguardia del Fitness no se limita a un servicio de clases innovador, aparatología de “última generación” (volveré sobre este término, porque me encanta)  también tiene que ver con la comunicación que estás haciendo, la evolución en tu forma de conectar con clientes o colaboradores sin perder tu identidad, todo un arte.

Conocer a nuestro interlocutor / cliente

Para definir tu comunicación, debes conocer a tu interlocutor:

  • cómo se siente, qué-cuándo-cómo necesita de ti (y no de tu competencia)
  • cómo se expresa (sigo refiriéndome al cliente), algo que, a pesar de ser los “mejores”, olvidamos en alguna ocasión (entonando el mea culpa, sí)

¿Cómo se siente tu cliente?

Cuidarse se ha convertido en un “must”,  pero el ritmo acelerado que nos imponemos cuando vamos a coger el metro, no es hacer ejercicio.

Las comidas que incluyen lechuga (como una hamburguesa) o directamente no comer a medio día, no es alimentación saludable.

Llevar calzado de marcas deportivas, no es cuidar la “pisada”.

Todas estas situaciones y hábitos están implantados en nuestro día a día. El estrés que nos produce el trabajo, la familia, no ver a los amigos tanto como nos gustaría, la gestión de la vivienda, etc. no son cosas de las que nos vayamos a deshacer ni a medio ni posiblemente a largo plazo. Pero sí podemos gestionarlas de diferente manera a lo que lo hacemos.

¿Qué necesita tu cliente?

Aquí surge una “nueva” oportunidad/nicho de mercado para los especialistas en Fitness, o más bien, para los gerentes de explotación de centros deportivos.

La Debilidad del usuario frente a la Amenaza de las consecuencias de nuestro día a día, es quien nos dio la Oportunidad de ser Fuertes con una nueva Comunicación. (Uy! Esto me ha quedado demasiado manipulado no? DAFO).

Evolucionar sin parar. Porque si los nuevos vocablos como bienestar, cuerpo y mente… fueron bien acogidos en un principio, han pasado a ser conceptos manidos en exceso, hasta, no sólo  perder su fuerza, sino también su significado.

Había que volver a la comunicación impactante, quizás agresiva pero sin utilizar los métodos de hace años, pues las consecuencias serían nefastas. Coger la esencia que queríamos transmitir con los “momentos de relax”, “beneficios saludables ineludibles en tu rutina diaria”… y traducirlos al lenguaje de nuestro interlocutor/cliente. El producto o servicio ha sido elaborado por auténticos profesionales, que lo han desarrollado, testado, corregido y mejorado durante jornadas de trabajo en las que los equipos rebosaban ilusión. Llega el momento de contarlo.

¿Cómo se comunica?

¿Cómo explicas en casa las novedades en tu sector laboral? ¿Qué tipo de preguntas te hacen tus amistades sobre tu trabajo? Escuchar. Escuchar. Escuchar.

“Comunicar es una aptitud, una capacidad. Pero es sobre todo una actitud. Supone ponernos en disposición de comunicar, cultivar en nosotros la voluntad de entrar en comunicación con nuestros interlocutores. Nuestro destinatario tiene sus intereses, sus preocupaciones, sus necesidades, sus expectativas. Está esperando que le hablemos de las cosas que le interesan a él, no de las que nos interesan a nosotros. Y sólo si partimos de sus intereses, de sus percepciones, será posible entablar el diálogo con él. Tan importante como preguntarnos qué queremos nosotros decir, es preguntarnos qué esperan nuestros destinatarios escuchar. Y, a partir de ahí, buscar el punto de convergencia, de encuentro. La verdadera comunicación no comienza hablando sino escuchando. La principal condición del buen comunicador es saber escuchar.” Mario Kaplún

Tras la escucha, llegó la acción.

Ya no contaremos al cliente final que mediante una rutina controlada de entrenamientos funcionales, cuidaremos el desarrollo de su músculo “x” para mantener la sinergia de actividad con su correspondiente articulación próxima (una explicación muy similar intentaron obligarme a publicar, pero tranquilos, me resistí). Esto puede funcionar en una Feria del sector, con gente que habla este idioma tan particular, pero no tanto con tu amigo que intenta matricularse en un gym.

Le contaremos (y mostraremos) lo divertido que va a ser cuidarse, lo bien que se va a sentir en su centro deportivo rodeado de profesionales. Porque, siempre hemos querido ser superhéroes, pero ahora “podíamos” ser reales. Utilizar el mismo entrenamiento que utilizaba Tom Cruise en TopGun… bueno, él no creo que usara cinta alguna de paracaídas, pero ¿a que es cool entrenarse como los marines?

Y después coges el metro a casa, a hacer la cena y ponerte el pijama frente al ventilador tan ricamente. Feliz verano.

AVISO IMPORTANTE: Este post está redactado en modo #funwriting, algunos ejemplos son reales, pero sobre todo, han sido utilizados con una clara intención de amenizar la lectura. So, be kind my friends.

Smartphones y Relaciones

La comunicación digital en nuestras relaciones, a través del Smartphone.

Todos tenemos ya un Smartphone. ¿Y una smarthead? (esto último está en proceso, pero ¡lo conseguiremos!)

La mayoría de nosotros aún recordamos cuando uno se quedaba en casa todo el día, esperando esa llamada tan especial de tu amigo, del trabajo que esperabas conseguir o, incluso, del crío al que acababas de llevar a un Campamento Infantil por primera vez.

Bien, echa un vistazo a tu alrededor, donde quiera que estés en este momento.

¡Exacto! ya no hay llamadas por las que quedarse en casa esperando a que suene el teléfono.

Vivimos en la era de la comunicación pero ¿qué clase de comunicación? Ahora, echa otro vistazo a tu alrededor. Casi todo el mundo está usando tu teléfono móvil y no sólo para hablar con alguien, también para leer el periódico, ver programas de televisión, trabajar fuera de la oficina, etc.

Estos pequeños dispositivos nos han abierto una fantástica ventana digital, nos permiten estar en contacto con cualquier persona y, por supuesto, completamente informados de todo a través de la web.

Y ¿qué ha pasado con el contacto cara a cara? Enviar mensajes se ha convertido en la forma más fácil y rápida de comunicarse con una persona, o con más de una persona a la vez, simplemente usando nuestros smartphones.

No hace mucho tiempo (vale, hace ya bastante), nuestros hijos tenían que aprenderse de memoria la dirección completa de casa y el número de teléfono fijo. Y ésta es otra de las cosas que han cambiado, casi ninguno de nosotros podría en este momento recordar más de tres o cuatro números de teléfono. ¿Qué pasaría si perdiéramos nuestro teléfono móvil?

Porque éstos no son únicamente cambios personales, individuales. Los smartphones han irrumpido en nuestra sociedad a todos los niveles, tanto en empresas como en ciudades. ¿Has oído hablar de las Smart Cities?

Es la revolución digital, como también se conoce a esta tendencia.

En realidad, todos disfrutamos de la “feliz” intrusión de las nuevas tecnologías en nuestra comunicación diaria, ya sea personal o profesional.

Pero ¿de veras podemos seguir llamando “tendencia” a esta intrusión?

Para las empresas ha supuesto un auténtico cambio tanto a nivel económico como productivo. Los modelos de gestión se van adaptando a la nueva situación. ¿Nueva? ¿Otra vez? ¿Y otra? ¿Y hasta cuándo es nueva? Pues no, ya no es nueva.

QUOTE ErikQualman

Todas la empresas han adaptado ya su comunicación para llegar al cliente allí donde se ubique, es decir, facilitar a su posible cliente o colaborador el contactar en cualquier momento con la empresa del modo que más fácil, rápido y económico le resulte al consumidor. Esto es, de la manera más óptima.

Como cualquier intrusión en nuestro nicho de confort, supuso un reto aceptarlo. Pero es que la era digital está aquí, y no es que piense quedarse, es que es ya nuestro mundo. Parte componente imprescindible y, a veces, adorable.

Un ejemplo: todos los periódicos tienen ya disponible su versión móvil para todo tipo de smartphone, así como aplicaciones especiales que informan acorde a los intereses de sus lectores.

Al igual que el resto de características en los procesos de gestión de una empresa, hay muchos niveles de involucración en la comunicación digital. Definir qué puntos deben ser adaptados y cuáles deben ser, sencillamente actualizados en su versión “analógica”, depende mucho del sector, de quién es tu público objetivo, así como de los recursos de una empresa.

Hoy en día, podemos enviar noticias de interés a nuestros amigos sin ni siquiera hablar con ellos en directo, aunque podemos comentarlas en grupo desde casa, con nuestro smartphone.

El reto hoy en día es disfrutar de encuentros “tradicionales”, cara a cara frente a un café y con nuestros smartphones en el bolsillo (modo vibración, cómo no).

cafe